miércoles, 24 de abril de 2013

El desenlace


El hombre solo atinó a comerse la uñas y guardó la pistola en el cajón. Alzó la mirada y  se encontró con un rostro muy particular, unos ojos grises llenos de melancolía y de frustración lo contemplaban fijamente, sus labios esbozaban una mueca de decepción.
Apartó la vista del espejo y se dirigió hacia el escritorio. Allí, sobre el fino roble, se encontraban las hojas de la novela que nunca había podido terminar. En esa obra maestra estaban plasmados cada uno de los acontecimientos significativos de su vida, en cada letra, en cada línea, había dejado una parte de si. Sin embargo nunca había podido terminarla.
Miró la novela largo rato y supo que ya no quedaba nada por hacer, ya no habría de pasar el tiempo embelleciéndola.
Se incorporó lentamente, se aproximó a la cómoda y levanto la vista. Apenas pudo reconocer el rostro que había visto ya tantas veces. Sintió el metal frío en su frente y vio caer al hombre del espejo. ¿Cómo escribir? Ahora lo sabía.

Autor: Botones.

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