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miércoles, 29 de mayo de 2013

Sin título

En tus brazos está la seguridad,
en tus ojos la cordura,
en tus labios la razón,
en tu cara la escultura.

En tus pies las caricias,
en tus piernas la fuerza,
en tu espalda la belleza,
en tus brazos la ternura.

En la noche estamos nosotros
mi locura, tu calma,
mi miedo, tu abrazo.
Tanto miedo. Otro abrazo.

En mis palabras el amor,
inexpresable por momentos.
Sos un buen receptor, 
con tu mirada y tus momentos.
Los nuestros.

Autor: Aina

Libertad

Y jugué por ejemplo a los ladrones 

y los ladrones eran policías.

M. Benedetti

Esta noche veo tu cara,
pálida como siempre
y las facciones demacradas
de tanto esperar y esperar
que todo mejore,
que todo vuelva a la normalidad.

Pero no, ya no estás,
ya te vas y es demasiada
grande y corta mi angustia.
Ya no tomamos café y pensamos…
y creemos que luchamos por algo.

Ya no hacemos nada,
porque hace muchas noches
que no te veo ni te escucho
ni te siento… tan cerca y tan lejos
como antes,
como esa lluvia gris que cae incesante
desde afuera de mi ventana ciega.

Tal vez te convertiste en un recuerdo,
en esa eternidad hermosa que tienen algunos
y aun así,
me dejaste tu ausencia.

Ya no nos desvelamos en reuniones
hasta madrugadas heladas
ni imaginamos un futuro diferente
sin miedo, sin tristeza
sin muerte.
Ya no te puedo acompañar hasta tu casa
(para poder sentir juntos el amor en los años del odio)
ni contarte tantas cosas,
y reír y llorar.

Y es que ya no hablamos
y es que el miedo me atrapa,
y tus viejos dejaron tu casa
y yo estoy solo,
mirando el reflejo de tu foto
que ya no representa nada,
como la lluvia que cae afuera,
que ya no es afuera,
porque yo tampoco estoy.
Ya me fui con vos a ese lugar



que sin embargo existe.

Autor: Eduardo Santos.


Desliz

Quizás no me vaya a sorprender
si contaras lo que te pasó.

Cualquiera se puede distraer,
cualquiera se choca un paredón.
Te preguntó mucho de la vida
con el cielo entre los lagrimales,
con el alma repleta de nubes,
con pasiones bastante animales.

Y se rió de vos como loco con esa risa tan idílica,
tan encantadora, tan ilusa,
tan hipnotizante, tan confusa.

Quizás te eches un poco de culpa
por haberte causado revuelo,

por enamorarte simplemente
por no haberle encontrado defectos

La almohada te discute muy poco
mientras puedas volar con estrellas
y te aferres a un sol compartido
mientras marques con fuego tus huellas.

Autor: Prudence

Sin título

I
El tiempo comienza a retroceder.

deseo.
mis fuerzas
y con todas
cierro mis ojos
respiro profundo
Con cierto vértigo
Finalmente me decido.

y podría ganar tanto...
no cuesta nada
Soñar, desear
¿es acaso imposible...?
Quiero hacerlo

que lo intente.
pero algo me dice
y sé que es absurdo
Me siento una niña

ocurra.
desearlo y que de alguna manera
desearlo por vos
desearlo por mí
desearlo
la idea de
Y de pronto nace de casualidad:

de arreglar los errores.
de cambiar el pasado
de volver atrás
la posibilidad casi ridícula
con insano placer
Entonces imagino

no desear tanto, tanto que...
Quisiera no arrepentirme
en nada puede cambiar.
si el pasado es pasado
Pero de qué me sirve lamentarme

Ahora ya es tarde.

o no quise.
No traté
No pude
porque todo es mi culpa.
por vos
y es por mí
estoy triste
Estoy triste otra vez,

ahora me inunda el alma.
y el canto de lluvia
no me sonríen como antes
Camino y las flores se burlan

Tantos días pasaron...

tarde.
demasiado
Ya es
te fuiste.
y te vas
capricho del tiempo
y todo ocurrió muy rápido
y vos cada vez más lejos
y yo cada vez más lejos
pero las palabras no salen
no te vayas quiero decirte
Y te pierdo
o no quiero.
pero no trato
pero no puedo
que te detengas
Quiero alcanzarte

te veo alejarte.
Como en un sueño

El tiempo se detiene.


II

El tiempo continúa.

Como en un sueño
te veo alejarte.

Y de pronto entiendo
y no, esta vez no.
Y corro
y te alcanzo
y las palabras nacen
y el amor renace
y no, no te pierdo
y yo sé que sí
que podemos hacerlo.
Porque con vos
las flores me alientan
y me sonríen y me alegran
y el canto de lluvia
me consuela el alma.

Y ahora sé que podemos
que si lo deseamos podemos
y yo lo deseo
más que nada en el mundo.
Y si me querés
y te quiero
podemos arreglarlo
arreglarnos.

Esta vez

sí.

Autor: Dadá.

Máscaras

soy mil máscaras
que no ocultan

ningún rostro debajo

Autor: Francisco Zappa

La noche es perfecta

La noche es perfecta
Y yo recorro flotando por esas calles que tanto conozco 
Y amo
La música pasional 
Recorre todo mi cuerpo
No me había dado cuenta
¡Qué distraído estoy!
De que la luna esta completa hoy
Y el negro cielo cubre todo 
El poema no es este que escribo

El poema es vivir esta noche

Autor: Francisco Zappa

miércoles, 24 de abril de 2013

Réquiem a la nada



Si nunca escuché nuestra música fue porque lo único que pudimos crear fue silencio. Para nosotros no hubo orquesta, ni violines incansables ni vientos amortiguadores. Durante mucho tiempo pensé que más allá de nuestro desconocernos había un montón de instrumentos esperando sonar, queriendo empezar largos compases de sonidos que se aman.
No sé si te conozco o no, quizás sea por eso que el silencio sigue zumbando en mi oreja, recordándome que lo que nunca existió agoniza en una esquina. De a poco el eco de la voz que había censurado crece y me dice que los dos lo sabíamos, íbamos a terminar en el mismo lugar en el que habíamos tratado de empezar. Pero eso es mentira, hoy estamos mucho peor, sin hablarnos y con ganas de llorar.
Se me terminan las notas, la esperanza y las ideas, y un réquiem sin sentido suena afuera, esperando que salga a invadirlo. 
¿Quién de los dos va a ser el primero en dejar el silencio que hicimos juntos?

Autor: Colombrina.

Condicional simple


Si me parara en el ojo de la tormenta y lo viera todo, ¿tendría miedo?
Si conociera mi energía destructiva, ¿querría ir a ella?
Si me prometieran rayos, truenos y vendavales, ¿me quedaría a ver?
Si me dijeran que todo va a pasar y que cierre los ojos, ¿lo haría?
Si me destruyeran placenteramente, ¿me molestaría?
Si me esculpieran y me pusieran en la punta de la torre más alta, ¿me gustaría ser vista?
Si me culparan de todo y me obligaran a cargar con la culpa, ¿lo soportaría?
Si se rieran de mí a mis espaldas, ¿me daría cuenta?
Si me prometieran que la ola no va a romper en mi cabeza, ¿debería creerles?
Si me aseguraran que el sol no va a rajar mi piel, ¿debería confiar?
Si me miraran a los ojos por el resto de mi vida, ¿querría quedar ciega?
Si me regalaran un paraíso, ¿lo desperdiciaría?
Si me obligaran a no soltarme por nada del mundo, ¿preguntaría “a qué”?
Si trataran de romper mis huesos para quedarse con mi esencia, ¿opondría resistencia?
Si quisieran enseñarme que el presente está perdido y que el futuro no existe, ¿aceptaría sin tratar de decirles que no es así?
Si me quisieran convencer de no volver a hablar, ¿me dejaría persuadir?
Si me dejaran sola sobre la cuerda floja, ¿trataría de sobrevivir?
Si se quedaran con todo lo que es mío, ¿les pediría que a cambio me dieran lo que siento que me falta?
Si me abrazaran, ¿me volvería suave?
Si me arrullaran, ¿dormiría bien?
Si me suplicaran, ¿tendría piedad?
¿Y si lo hicieras vos?

Autor: Colombina.

¿Para qué?


Yo suelo preguntarme muy seguido
La razón de algunas cosas
El motivo de tantas otras
Que me afectan mientras vivo

¿Para qué vive la gente común
Cada uno igual que el anterior?
Yo no entiendo la razón
Que les hace querer ser todos iguales
Y así, volverse una manada de animales
Triste, gris, que la llenan de ideales
Para el beneficio de unos pocos

Y esos pocos,
Que se creen que estamos locos
Que nos llenan de porquerías, para que florezcan sus mentes rancias
Ni saben cómo nos afectan, mientras haya una ganancia


Pienso también en mi destino, en mi vida
No entiendo el camino, pero conozco la salida
Una sola, fea y desentendida
Que te lleva, te arrastra y te traga como si fueras su comida.


Sin embargo, me pregunto si es buena la compañía
Son pocos lo que me acompañan hasta mi llegada al nunca jamás
Y yo me pregunto; ¿Para qué vivir
Si no hay alguien a quien sentir a tu lado
Y que a su lado no sienta a alguien mas?
¿Piensan así los demás?

Y si los demás no piensan mi pensamiento
Me despreocupo, me pongo contento
Porque no tienen perdidas ni lamentos, como tengo yo
Y también porque me siento diferente,  como del plano el hoyo
¿No es para eso para lo que uno vive?
¿Para disfrutar de lo que recibe
Y para atajar los lamentos de los demás?
Yo pienso que si mi vida fuera para atrás
Me sentiría condenado
Pues mi poema no estaría terminado
Y no podría preguntarme para qué
Veo que entiende, pero ¿usted entiende lo que ve?

Autor: Zapp.

Sonnet de l'amoreux


Cuando yo te veo, entiendo mi rol:
Cuidarte y quererte, pa’ que estés sana;
Amarte, del desayuno a la cama;
Protegerte, todo está bajo control.

Yo solo quiero que seas feliz.
Perdón si me pongo algo sensible,
Quiero que disfrutes, que seas libre;
En temas de amor, soy un aprendiz.

Perdón si me pongo algo demente,
Me preocupa qué piensa la gente:
Si me fichan de imbécil o de sabio.

Perdón si me pongo algo demente,
Me interesa disfrutar el presente:
Y besarte apasionado en los labios.

Autor: Zapp.