miércoles, 24 de abril de 2013

Réquiem a la nada



Si nunca escuché nuestra música fue porque lo único que pudimos crear fue silencio. Para nosotros no hubo orquesta, ni violines incansables ni vientos amortiguadores. Durante mucho tiempo pensé que más allá de nuestro desconocernos había un montón de instrumentos esperando sonar, queriendo empezar largos compases de sonidos que se aman.
No sé si te conozco o no, quizás sea por eso que el silencio sigue zumbando en mi oreja, recordándome que lo que nunca existió agoniza en una esquina. De a poco el eco de la voz que había censurado crece y me dice que los dos lo sabíamos, íbamos a terminar en el mismo lugar en el que habíamos tratado de empezar. Pero eso es mentira, hoy estamos mucho peor, sin hablarnos y con ganas de llorar.
Se me terminan las notas, la esperanza y las ideas, y un réquiem sin sentido suena afuera, esperando que salga a invadirlo. 
¿Quién de los dos va a ser el primero en dejar el silencio que hicimos juntos?

Autor: Colombrina.

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