miércoles, 29 de mayo de 2013

Libertad

Y jugué por ejemplo a los ladrones 

y los ladrones eran policías.

M. Benedetti

Esta noche veo tu cara,
pálida como siempre
y las facciones demacradas
de tanto esperar y esperar
que todo mejore,
que todo vuelva a la normalidad.

Pero no, ya no estás,
ya te vas y es demasiada
grande y corta mi angustia.
Ya no tomamos café y pensamos…
y creemos que luchamos por algo.

Ya no hacemos nada,
porque hace muchas noches
que no te veo ni te escucho
ni te siento… tan cerca y tan lejos
como antes,
como esa lluvia gris que cae incesante
desde afuera de mi ventana ciega.

Tal vez te convertiste en un recuerdo,
en esa eternidad hermosa que tienen algunos
y aun así,
me dejaste tu ausencia.

Ya no nos desvelamos en reuniones
hasta madrugadas heladas
ni imaginamos un futuro diferente
sin miedo, sin tristeza
sin muerte.
Ya no te puedo acompañar hasta tu casa
(para poder sentir juntos el amor en los años del odio)
ni contarte tantas cosas,
y reír y llorar.

Y es que ya no hablamos
y es que el miedo me atrapa,
y tus viejos dejaron tu casa
y yo estoy solo,
mirando el reflejo de tu foto
que ya no representa nada,
como la lluvia que cae afuera,
que ya no es afuera,
porque yo tampoco estoy.
Ya me fui con vos a ese lugar



que sin embargo existe.

Autor: Eduardo Santos.


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