miércoles, 24 de abril de 2013

Ella


Es tarde. El sol se pone detrás de las montañas. Pero ella sigue ahí, inmóvil, impregnando con su olor el oscuro cuarto, ahora manchado de sangre. Sentada sobre un sillón yace, ensangrentada y con un orificio en el cuello, ella, la misma chica con la cual ayer mismo estaba feliz. Pero hoy, ya no… No sé qué pasó, no sé qué me pasó… Hoy, apenas llegué, ella estaba ahí, en ese mismo lugar. Me sonrió con esa sonrisa tan suya, tan dulce y sencilla… Un extraño impulso me invadió. Corrí y corrí hacia la terraza, agarré el arma que tenía escondida allí arriba y volví. Disparé sin saber muy bien a qué. Nunca olvidaré la mirada en su rostro cuando me vio llegar con el arma. Miedo, pero sobre todo, sorpresa. No sé por qué, pero disparé. Toda la casa empezó a temblar y de pronto…
Desperté… Fue sólo un sueño. Un sueño en el que yo me volvía loco.

Autor: Katrina.

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